es así querido lector que me permití traer a usted uno de los más importantes conceptos de Horkheimer, es decir; "La industria Cultural" para aterrizarlo al contexto de América Latina y su nada brillante "Reguetón"... pásele y no tema a la lectura... y mucho menos a la filosófica... ____________________________________________________
En la actualidad, las ciencias sociales representan una diversidad de ideas tales que han originado un número bastante amplio de teorías que tratan desde diferentes perspectivas dar explicación al comportamiento individual y colectivo del hombre.
Desde la perspectiva de algunas de éstas teorías sociales, la cultura se da en función de las condicionantes gestadas dentro de la sociedad en que se desarrollan, provocando que aquellos individuos que conforman dicha sociedad vayan haciendo una construcción paradigmática de su propio entorno. De esta manera, siguiendo esas operaciones sociales en las que el razonamiento y la praxis encaminan a las sociedades hacia diferentes rumbos, los sujetos van creando cierto paradigma de acuerdo a las libertades y limitaciones que su contexto social les permite. Dentro de este marco en el que se tratan de explicar los diversos comportamientos sociales, los medios de comunicación juegan un papel fundamental; ya que como lo plantea Max Horkheimer en su obra Dialéctica del Iluminismo, mediante un análisis aplicado al cine y a la radio; Horkheimer denominó a éstos medios como industria cultural considerándolo como factor primordial dentro de las transformaciones sociales y productor de ideologías sistematizadas.

La tesis de éste concepto plantea que, toda cultura bajo el dominio monopolizado de una industria cultural tiende a ser idéntica u homogenizada, así mismo; Horkheimer propone que los productos derivados de dicha industria no necesitan darse necesariamente como arte, sino que esa ideología predominante en la sociedad, insertada a través de los productos mediáticos de dichos medios; les sirve como negocio que legitima la deficiente calidad en la producción de lo que realizan .
Hoy en día es fácil que se puede situar a cualquier medio de comunicación dentro de esta propuesta planteada por Horkheimer, ya sea electrónico o escrito; ya que los medios se han consolidado no solamente como una fuente de inmensurable información, sino como industrias que han mecanizado tanto sus contenidos como a sus receptores, o para efectos de la industria; sus consumidores. Es así que dentro de esta problemática generada a partir de la diversidad productiva generada en algunos medios electrónicos de comunicación,
haré un breve análisis comparativo de algunas concepciones de Max Horkheimer con respecto a la industria cultural, tratando de situarlos dentro del estilo musical denominado como reguetón.Independientemente al origen de este género, el reguetón ha sido uno de los productos que constantemente se ha explotado en los medios electrónicos desde hace un par de años, ¿pero porqué ha causado tanto interés por parte de los medios para continuar copiado un producto que en esencia, se ha reciclado desde que se presentó al público mexicano?. Horkheimer afirma que los clichés surgieron a partir de la necesidad de los consumidores, es decir; por la exigencia de querer ser aceptados socialmente, y dentro de este ciclo de manipulación y necesidad es donde el sistema de los medios, se reafirma cada vez con mayor fuerza.

De la misma manera, el reguetón al basar la imagen de sus principales exponentes donde se denota derroche de bienes materiales, fama, sumisión del sexo opuesto, y en general vidas completamente despreocupadas; se logra acaparar la atención de un gran público enajenado previamente por las construcciones sociales de lo que entienden por éxito.
Por otra parte, la letra de esta música hace referencia a situaciones sexuales en las que regularmente la mujer es puesta como un objeto de placer, y en ocasiones hasta llegan a ser denigrantes para algunos sectores de la sociedad, sin embargo; el ritmo repetitivo y pegajoso hace que el público digiera rápidamente y memorice de manera sencilla las letras de casi cualquier canción de reguetón.
Esta temática constante en dichas melodías, puede ser otra de las virtudes por las cuales las industrias culturales se continúan interesando en reciclar éste tipo de música, ya que aún no existe ningún cantante de reguetón que incite a una crítica reflexiva sobre los contextos desarrollados principalmente en América Latina, lugar geográfico en el cual se desarrolla principalmente el reguetón. Otro de los grandes atributos por los que las industrias culturales siguen echando mano del reguetón son las grandes sumas de dinero que deja como ganancia la venta de discos, ya que tan sólo en 2007 uno de sus principales exponentes, Daddy Yankee; vendió 6 millones de copias alrededor del mundo. Este tipo de industrialización cultural representa una de las principales preocupaciones por parte de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, ya que uno de sus principales postulados se enfocaba en estudiar la obtención de ganancias a partir de la producción.
Por lo tanto, esta venta masificada de un producto cultural, se ve esquematizado bajo todo un plan de mercadeo como bien lo señala Horkheimer “la industria realiza el esquematismo como el primer servicio para el cliente” evidenciando así, que cualquier medio de comunicación que promociona éste tipo de música funciona de la misma manera que cualquier empresa manufacturera, de servicios, o de cualquier otro giro comercial. La tesis de éste concepto plantea que, toda cultura bajo el dominio monopolizador de una industria cultural tiende a ser idéntica u homogenizada, así mismo Horkheimer plantea que los productos derivados de dicha industria no necesitan darse como arte, sino que únicamente la ideología les sirve como negocio que legitima la deficiente calidad en lo que realizan de manera deliberada.

Con ello se explica la difusión e interés recibido por parte de estas “fábricas culturales”, que obtiene este género musical debido a sus letras sexistas, soeces y sin coherencia con un discurso crítico, razonable o coherente con el contexto político, económico y social de Latinoamérica.
Los métodos de las industrias culturales suelen ser muy sutiles para incitar al consumismo de sus productos, aún la adquisición de ello represente un perjuicio hacia éstos últimos. Tal como lo señala Horkheimer citando a Tocqueville, las industrias culturales, particularmente las que se conciban como monopolios; tienen como verdadera intención un beneficio a cualquier costo:
`la tiranía deja libre el cuerpo y embiste contra el alma. El amo no dice más: debes pensar como yo o morir. Dice: eres libre de no pensar como yo, tu vida, tus bienes, todo te será dejado, pero a partir de este momento eres un intruso entre nosotros´.
Horkheimer plantea a partir de esta premisa que a los individuos que se niegan a cualquier tipo de práctica cultural por concebirlo como un agente dañino para sí mismo, están condenados a ser aislados o rechazados y así, llegar a convencerlo de que al negarse a los medios o a la industria cultural, no obtendrá ningún beneficio social, dando como resultado que tarde o temprano; todos los individuos se terminen por adherir a sus prácticas de industrialización mediática.
De esta manera como cualquier negocio, las televisoras, radiodifusoras, disqueras, o cualquier empresa que se pueda beneficiar del reguetón; se encargara de dirigir cada uno de sus productos a todo tipo de consumidor, funcionando bajo los mismos parámetros que una agencia de mercado, ésta industria cultural hace sus distinciones enfáticas tal y como lo plantea Horkheimer: “Para todos hay algo previsto, a fin de que ninguno pueda escapar; las diferencias son acuñadas y propagadas artificialmente. El abastecimiento del público con una jerarquía de cualidades en serie sirve sólo a una cuantificación tanto más compacta. Cada uno debe comportarse, por así decirlo, espontáneamente de acuerdo con su `nivel´, que le ha sido asignado previamente sobre la base de índices estadísticos, y echar mano de la categoría de productos de masa que ha sido fabricada para su tipo”.

Con esta aseveración de Horkheimer, puede afirmarse abiertamente que los medios de comunicación se han encargado de transformar gran parte de sus contenidos en simples mercancías ofrecidas para todo tipo de consumidor, con la única finalidad de mantener un letargo intelectual que tiene como objetivo continuar alimentando el sistema neoliberalista que nos rige en la actualidad y que así mismo, procura institucionalizar de manera industrializada toda la cultura de las diversas sociedades del continente americano.

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Para la elaboración de este breve ensayo fueron consultados:
- Dialéctica del iluminismo. Max Horkheimer y Theodor W. Adorno. Argentina 1969
- Dialéctica de la Ilustración. Max Horkheimer y Theodor W. Adorno. México 1994
- Estado autoritario. Max Horkheimer. Editorial Itaca. México 2006
- Diccionario crítico de Ciencias Sociales. Escuela de Frankfurt: Primera Generación. Blanca Muñoz. Universidad Carlos III de Madrid.
- La Escuela de Frankfurt y la Crítica a la Modernidad. Una Introducción al pensamiento de Max Horkheimer y Herbert Marcuse. Gina Zabludousky. Universidad Nacional Autonóma de México. 1996


















































