Arrojar un zapatazo al líder de la nación más poderosa del planeta puede ser a simple vista, un acto de agresión, pero si hacemos un poco de lado el sensacionalismo y la "gracia" que genera la nota; la situación tiene una situación que tal vez no se haya analizado dentro de éste contexto.
Durante los últimos años, la práctica periodística se ha sometido cada vez más a los intereses capitalistas de los grandes monopolios comunicativos, principalmente en América Latina y por supuesto; México no podía ser la excepción.
En nuestro país los medios electrónicos se encuentran en claro dominio de TV Azteca y Televisa, teniendo ésta última una importante presencia no sólo en televisión, sino en prensa escrita y radio. Así mismo, éstas televisoras se ha encargado de coartar la libertad de expresión en nuestro país, ya sea por su presencia política como lo afirma Manuel Castells “los medios electrónicos de comunicación… se han convertido en el espacio privilegiado de la política... (ya que) sin ellos, no hay posibilidad de obtener o ejercer el poder”; o bien se han consolidado como industrias generadoras de cultura como lo indicó Max Horkheimer mediante su estudio en este tipo de mecanismos mediáticos.
Es así que los intereses que existen sobre el manejo y control de los medios de comunicación, permean y condicionan el trabajo de los periodistas, provocando que la información transmitida obedezca finalmente a los propietarios de dichos medios.

De este modo, el periodismo ha pasado a ser una profesión corrompida por los altos funcionarios políticos y los grandes empresarios, volviendo al reportero la antítesis de lo que exigía Ryzard Kapucisnky: “el periodista es una buena persona, llena de ética y humanidad”. Por lo tanto la acción llevada a cabo por el periodista de origen iraquí Muntazer al Zaidi, si no es la mejor manera; si representa por mucho la esencia de aquello que se ha perdido en el verdadero periodismo, que es el compromiso crítico con la reproducción de los acontecimientos tal y como lo afirma Luis Ernesto Salomón Delgado.

Aunque nuevamente hago énfasis en que no es el mejor ejemplo de objetividad crítica; el célebre zapatazo no solamente representa la tesis de lo que teóricamente el periodismo debería de representar mediante la denuncia argumentada, sino que es una causa natural de un periodista que ha vivido diariamente una realidad agresiva, que en éste lado del planeta se ha cubierto con distractores de todo tipo, como sucedió en agosto de 2008 durante el conflicto bélico entre Rusia y Georgia cubierto con los Juegos Olímpicos de Beijín, China.
Es de esta manera que me sumó a la causa de Muntazer al Zaidi, no solamente por tratarse de un periodista con compromiso social, no sólo por lo radical de la medida, ni tampoco por representar el coraje de un pueblo devastado por los intereses del neoliberalismo imperialista. Mi principal motivo es por volver a poner el dedo sobre la llaga que representa la guerra en Irak y que a los medios de comunicación les es impedido transmitir, o sencillamente no les interesa; reavivando así el debate de un juicio político para Bush, políticos y empresarios implicados, buscando que de alguna manera, quedé de alguna manera sanada la herida provocada por la ambición y el despotismo gubernamental de los Estados Unidos.








- mi aportación (en su cara) - Y a todo esto, ¿un zapatazo era lo único qué Bush merecía?
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A excepción del tenis, las últimas fotografías fueron tomadas del artículo que muestra lo mejor del fotoperíodismo de 2008, de acuerdo con el diario en línea, The Boston Globe,
[Galería 1] ,
[Galería 2]. Ahí también encontrarás una breve explicación de cada una de las imágenes expuestas.
1 comentario:
Excelente análisis... el único pero es eso de decir que Televisa y TvAzteca controlan los medios electrónicos... la Internet no la controlan y esa es nuestra trinchera...
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