Mostrando las entradas con la etiqueta La otra historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La otra historia. Mostrar todas las entradas

martes, agosto 11, 2009

Canibalismo como estrategia de guerra


Las estrategias utilizadas durante las diferentes guerras que han permeado a la humanidad se han caracterizado por la frialdad de sus cálculos y lo inhumano de sus resultados. Ejemplo de ello es lo sucedido durante la hambruna provocada por Stalin en 1921 para someter a los campesinos durante la Guerra Civil Rusa, en la que muchas personas se vieron obligadas a recurrir a la antropofagia como único método de sobrevivencia. Cuenta de ello es ésta fotografía de 1921 tomada a una pareja de campesinos originarios de Volga, quienes raptaban niños para alimentarse con su carne.
Asimismo, otros documentos muestran a varios habitantes de la misma villa en Volga durante 1922 alimentándose de carne humana como único método de supervivencia. [1]















Por otra parte los nazis concibieron en la antropofagia o canibalismo como un método eficaz para obtener el control sobre la Rusia socialista. Durante 900 días entre 1941 y 1944, la ciudad de Leningrado fue sitiada, provocando la escases de alimentos y así sus habitantes se vieron obligados a comer palomas, gatos y ratas, hasta que no quedó otro remedio que comerse unos a los otros[2]. De la misma forma las condiciones presentadas en los campos de concentración nazis, orilló a los prisioneros rusos comerse entre sí, tal y como lo reportó la milicia alemana en el campo Stalag 360, ubicado en Rovno Ucrania. [3]

Científicamente está comprobado que el cuerpo al encontrarse en una situación de hambre extrema, el cuerpo agota sus reservas de energía provocando que el cerebro entré en un estado de shock tal que la corteza cerebral deja de funcionar. Con ello pensamientos como la belleza, el amor y la ética, son desechados para entrar en cierto estado primitivo volviendo así al canibalismo en una opción viable para sobrevivir. [4]
___________________________________
Por acá una nota que apareciera en el New York Times el 29 de Mayo de 1922.
Agradecimiento especial a Igby por la ayuda con la traducción.